Visión
Regalar a Dios Padre, por Jesucristo y en el Espíritu Santo, un mundo nuevo.
La primacía es de Cristo. Sin Él no podemos hacer nada. Con Él, queremos regalar a Dios Padre, por Jesucristo y en el Espíritu Santo, un mundo nuevo.
Regalar a Dios Padre, por Jesucristo y en el Espíritu Santo, un mundo nuevo.
Edificar una comunidad cristiana de discípulos misioneros para hacer realidad el reino de Dios en el mundo.
Reconocer que sin Cristo no podemos hacer nada.
La fe que vivimos se nota en la cara.
Nos cuidamos, nos escuchamos, nos esperamos.
Diferentes carismas, un solo cuerpo.
Hacer lo que hacemos con cuidado, por Él y por los demás.
Iglesia en salida, no acomodada.
Cada equipo de la parroquia sirve en una de estas cinco áreas. Todas se necesitan.
Anunciar a Cristo a quien todavía no lo conoce o lo ha olvidado.
Cuidar la Eucaristía y toda la vida sacramental como fuente y cumbre.
Acompañar a matrimonios y familias, y crear hogar dentro de la parroquia.
Formar seguidores de Jesús: niños, jóvenes, adultos.
Amar en obras: dentro y fuera de la parroquia.